UN CASO DE ENSOÑACIÓN

 

Aquel mediodía me sobresaltó una llamada, "¡Juan ha muerto!", un albañil, buen albañil de apenas 46 años había muerto justo el día de su cumpleaños, curioso.

 

Corrí al lugar del suceso, y me encontré su cuerpo, caliente, en el olivar bajo un olivo especial y apoyada su cabeza, casi amorosamente sobre las piernas de un compañero.

 

Todos estaban consternados, todos sin poder explicar como unos minutos antes estaba con ellos en el tajo y ahora como durmiendo bajo el olivo. Parecía mas joven.

 

No pude evitar salir un instante de mi y conectar con él. Si, ahí estaba deambulando sin entender apenas, repitiéndose "tanto trabajo para nada" y  observando la escena. Enseguida notó mi presencia y allí mismo intenté guiarle a la luz, pero estaba tan confundido y yo estaba tan confundido. Renuncié, decidí dejarlo para más tarde.

 

Seguí pasando algunas horas con él, le entregué una chaqueta para cubrir su rostro, atendí a su familia, les acompañé en esos primeros momentos de confusión ….

 

En este momento tiene importancia fijar la atención en mi estado interno. Una gran cantidad de pagos inesperados, había tenido la consecuencia de entregar mucha energía a la consecución de liquidez y este afán, me hacía generar el criterio "demasiado esfuerzo para nada". Este pensamiento me había estado abordando constantemente en ese día y en los anteriores.

 

No es pues de extrañar que con tamaña resonancia, mis movimientos hacia la luz no fueran convincentes.

 

Una vez  se realizaron los trámites y el juez levantó el cadáver, pude volver a mi vida.

 

Esa tarde tenía comprometido un masaje Ayurveda.

 

El masaje me provocó una imparable salida hacia la ensoñación, así de esta forma y mientras se desarrollaba el masaje decidí ir de nuevo a buscar  Juan  y ayudarle a resolver su encarnación, tan sorpresivamente interrumpida.

 

Tal vez no me protegí lo suficiente "GAMEN KOR", seguramente la resonancia interna, o tal vez el accionar el cuerpo físico, en tanto ensoñaba. El caso es que Juan  estuvo adherido a mi pecho durante un tiempo.

 

Sentía sus pensamientos deprimidos en mi y mi pecho se encogía en el desánimo, intentaba en vano mandarle a la luz, no me dejaba y de hecho observaba una suerte de síndrome a su abandono.

 

A la mañana siguiente decidí generar en mi un profundo cambio de vibración, del pesimismo al optimismo, del "no merece la pena" al "todo es posible y maravilloso", abrí el pecho y mientras hacía mis tareas observaba los acontecimientos con ilusión, renovado en la fe y en la confianza de una vida llena de fortuna.

 

Me encontraba en el despacho de un funcionario, a su espalda tres rayos de sol se colaban con colores distintos por los orificios de la persiana bajada.

 

Todo mi "yo" se volcó en esos tres rayos, mientras mi pecho vibraba, en la ilusión y se fue; se coló con una sonrisa de complicidad.

 

………………………………………………

 

"Siga firmando" me espetó el funcionario.

 

Todo esto sucedió entre el 21 y el 22 de Julio de 2006.

 

 

 

Auroom