UN DÍA

 

Un día de hace seis meses, me desperté con la noticia, el lugar donde realizaba a mis pacientes sesiones terapéuticas, se cerraba.


No pareció inquietarse mi espíritu por ello; por un lado no tenía pacientes, por otro sentía la tranquilidad de que aparecería cuando lo necesitara.

Cuando aparecieron nuevos pacientes, indagué por el lugar; tal vez pudiera, en tanto  no se alquilara, seguir trabajando allí.

Misteriosamente pasaban los meses y el local céntrico no se alquilaba.

Adecuaba la sala y percibía claramente el vacío provocado por las inexistentes actividades, se me permitía llenarlo suavemente.

Estas nuevas personas que reclamaban lo que yo podía aportarles, estaba coincidiendo con el rebrote de fuerza proporcionado por el trabajo de la Escuela Chrisgaia, tal vez la limpieza de la recapitulación constante que había incorporado a mi vida diaria, tal vez esa nueva forma de situar la consciencia en mi vida, tal vez esa nueva sintonía con “los de arriba”, estaba generando en mi un cambio, de una actitud nutriente, a una actitud creadora.

Así en amaneceres, me sobrevenían alternativas, me sobrevenían ideas, que se convertían en proyectos.

DEL PROYECTO A LA REALIDAD

Porqué,  no quedarme yo con el ámbito, podría alquilar el resto de las salas y cubrir su coste. Cerré el trato, mi empresa aportaría los medios económicos iniciales y buscaría terapeutas como yo necesitados de salas. Y empezaron a llegarme contactos. Trabajaba mi mente en la forma jurídica del contrato y en otro amanecer, me llegó el nombre de ese centro de terapias alternativas “ESPACIO PARA LA TRANSFORMACION VIBRACIONAL”, me parecía perfecto.

Pero, ¡claro!, no solamente podría prestar esas salas a personas que alimentaran el pesebre del alquiler. Podría elegir. La vibración de la conexión subía por mi espina dorsal. Podría generar un ámbito al que acudieran personas especiales, que tuvieran la capacidad de entregar a cantidad de personas herramientas para su cambio de vibración, para su salud, para la salud de la tierra, para la elevación vibracional conjunta. URANTIA.

Que borrachera de creación, “los de arriba” me hablaban de lo adecuado del proyecto “solo tienes que poner tu vibración”. Una noche incluso se personaron muchas entidades, tal vez las que irían a colaborar en el proyecto y tramaban el  espacio del centro con  líneas azules y violetas.

“FUNDACION PARA LA TRANSFORMACION VIBRACIONAL”, esto es, de pronto el proyecto a pasado a convertirse en una realidad vibracional, ya existe la vibración adecuada, ya existe el guardián del fuego, ya existe.

Así mi mente al servicio de mi conciencia está en la estructuración, el letrado trabaja jurídicamente en los estatutos y su inscripción, los informáticos en la página, los publicistas en el diseño, los albañiles en pequeñas reformas, el personal para las tareas administrativas contratado, el tratamiento del espacio material a través del Feng Shui en marcha, los contactos para las actividades, ya son con maestros y las actividades pasan de ser las que posibiliten las instalaciones de la Fundación, a la realización de eventos en los cuales se pueda hacer llegar esta nueva forma de vibrar a gran cantidad de seres humanos.


Manuel Quintanero Bedmar

 

 

 

Auroom